Corrección para escritores: la raya larga

Ya ha terminado noviembre y, con él, el NaNoWriMo, ese maratón de escritura para los valientes que se atreven a participar en la iniciativa: 50.000 palabras en cuatro semanas o, lo que es lo mismo, una novela enterita (o, más bien, un primer borrador). Terminada esta fase, ahora toca la siguiente: la temible para muchos y maravillosa para mí CORRECCIÓN, chan chan chaaan.

Y está claro que, a la hora de escribir y corregir un texto, hay decenas de cosas que debemos vigilar y tener en cuenta: tildes, «b» y «v», «g» y «j», palabras con hache o sin hache, verbos conjugados de manera correcta, mayúsculas y minúsculas, puntuación, etc.

Si escribes narrativa, es muy probable que introduzcas diálogos y aclaraciones del narrador; por eso, debes saber utilizar de manera correcta la raya larga, es decir, esta: .

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5 errores ortográficos (más) que cometes a diario

Después de la buena acogida del post 5 errores ortográficos que cometes a diario, me he animado a hacer una segunda de otros errores que me dejé en el tintero. En realidad, se podría realizar toooda una serie de entradas hablando sobre estos fallos tan comunes.

Una pequeña aclaración antes de comenzar: cada caso que propongo a continuación tiene sus matices, excepciones, etc. Yo trato de dar una pequeña pincelada y explicar de manera resumida cada error; para saber más, dejo enlaces a algunas de las normas.

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Usas las comillas equivocadas

Sí, usas las comillas incorrectas. Que no es lo mismo que usar de manera incorrecta las comillas. Y así, como recordatorio rápido, ¿cuándo las debemos utilizar? Sobre todo para marcar citas o declaraciones de personas y señalar palabras o expresiones con algún sentido especial.

Vale, ¿y por qué digo que usas las comillas equivocadas? Porque en español existen tres tipos y, por lo general, se tiende a utilizar las segundas:

  1. «Comillas angulares»
  2. “Comillas inglesas”
  3. ‘Comillas simples’

Y las pongo así, enumeradas, no solo porque quede más claro, sino porque el uso de las comillas tiene su propia jerarquía: la Ortografía académica recomienda, en español, utilizar las comillas angulares (también conocidas como latinas o españolas). A continuación, las inglesas y, por último, las simples.

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La mayúscula de relevancia

Tendemos a escribir en mayúscula las palabras que consideramos importantes, de ahí su nombre: mayúscula de relevancia. Ta-dá. Por trabajo, leo y corrijo cada día textos de personas muy diferentes pero que tienen algo en común: esa tendencia a marcar con la primera letra en mayúscula las palabras que quieren resaltar en sus informaciones. La mayor parte de las veces es un error ortográfico.

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5 errores ortográficos que cometes a diario

Queramos o no, nuestra forma de escribir proyecta una imagen de nosotros mismos a las personas que nos leen. Es como una carta de presentación por WhatsApp, correo electrónico, blog, Twitter, Facebook, etc. Sin apenas darnos cuenta, nos pasamos el día escribiendo y leyendo a los demás.

Y cometiendo errores ortográficos.

Es asombrosa la cantidad de meteduras de pata que encontramos no solo en redes sociales, sino en prensa, donde damos por hecho que los periodistas (por ser periodistas) escriben bien (que sería lo suyo, claro). Incluso en las novelas, que llevan un proceso de corrección por parte de profesionales, podemos encontrar errores alucinantes.

El problemilla es que la gente tiende a fiarse de las cosas que lee en los medios de comunicación (no tanto de su contenido, sino de su forma) y en los libros. Asumimos que van a estar bien escritas. Porque deberían estar bien escritas. Y seguimos cometiendo esos errores.

Vale, Cintia, sí, pero ¿qué pretendes con esta entrada? Hablar de cinco errores ortográficos que veo a diario y explicar por qué precisamente son errores. Vamos, que tengo unas ganas locas de acabar con ellos.

Una cosita: cada medio de comunicación tiene su propio libro de estilo y, a fin de cuentas, hace lo que quiere. Yo me baso en las recomendaciones de la Fundéu (soy muy fan) que, a su vez, trabaja asesorada por la RAE. (Pero, ojo, cada norma tiene sus excepciones).

Al lío.

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