Lecturas de noviembre

Durante el mes de noviembre he leído menos de lo acostumbrado y, además, ninguno de los libros me ha gustado demasiado. Te cuento por qué.

preceptos_señor_browne_portadaEl libro de preceptos del señor Browne, de R. J. Palacio

Mmh, me ha gustado por la (pequeñísima) parte en la que hace referencia a August y los demás personajes que conocimos en La lección de August.

Pero las citas en sí me han resultado demasiado cursis, muy rollo Mr. Wonderful que me ha llegado a cansar. También, muy repetitivas (casi todas vendían la misma idea con otras palabras) y, sobre todo, poco comprensibles para niños (quienes, en principio, son el público objetivo). De todas las frases, tan solo me han gustado dos o tres (real).

Aun así, si te enamoraste de La lección de August y August y yo, como me ocurrió a mí, este pequeño libro es casi de «obligada» lectura.

rendicion_portadaRendición, de Ray Loriga

La idea es original y el planteamiento promete mucho; el autor consigue que te pique el gusanillo de saber qué está pasando y qué narices va a pasar. Pero esa sensación solo dura un rato.

Después, pluff, el libro en sí (y, con él, el interés) se desinfla poco a poco y, por el camino, perdí esas ganas de conocer más.

Aun así, tenía pensado hacer una reseña más extensa sobre esta novela, porque es de esa clase de libros que dan para una larga conversación.

la_chica_de_los_planetas_portadaLa chica de Los Planetas, de Holden Centeno

Ay, no me ha convencido nada, así que voy a tratar de no ser muy hater.

Los primeros relatos no tienen sentido y los que hablan de «la chica de Los Planetas» son todos iguales: el prota recuerda que ya no están juntos, después explica alguna anécdota con ella, lo mucho que la quería, lo que la echa de menos, cuenta una casualidad que le ha recordado a ella y fin.

Además, la manera en la que escribe el autor también se me ha hecho pesada: a veces usa frases demasiado rebuscadas, con metáforas extremadamente empalagosas, y las salpica de palabrotas para, supongo, hacer la narración más cercana.

Tampoco me ha gustado en absoluto la actitud del protagonista; repite en varias ocasiones que la chica le había dejado claro que no quería saber nada más de él, y el tío erre que erre insistiendo:

«[…] al enterarse de que era de mi parte, me mandó a tomar por culo y me dijo que ya era suficientemente mayorcito para respetar su decisión y bla, bla bla, bla, bla, bla. Me dolió todo lo que me dijo, pero también me la sudó bastante. No pensaba rendirme a pesar de todas las gilipolleces que soltó por esos labios perfectos».

Pues, mira, estupendo.

las_dos_orillas_portadaLas dos orillas, de Alejandro Palomas

Las dos orillas es un cuento breve pero bonito y tierno, de esos que, a riesgo de sonar cursi, te calientan un poquito el corazón (sobre todo si has tenido o tienes una mascota).

Me ha encantado volver a encontrarme con Fer, Amalia y demás miembros de su familia, a los que conocimos en Una madre y Un perro, y disfrutar una vez más de la manera de escribir del autor y las maravillas de dibujos de Vicente.

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