Reseña «El cielo roto: Crónicas del fin I», de Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina

TítuEl cielo roto portadalo: El cielo roto: Crónicas del fin I
Autor(es): Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina
Publicado en digital
Idioma original: castellano
Año de publicación: 2017
Género: ciencia ficción, fantasía, terror (muchos bichos chungos)
Número de páginas: novela corta (18 000 palabras aprox.)
Perfil del libro en Goodreads
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¿Te lo recomiendo? ¡SÍ!
Valoración: 10 de 10 (brillante y maravilloso)

Primera frase del libro:
«Ojalá pudieras leerme la mente, Laura».

¿De qué trata?:
El mundo ha sido tomado por unos bichos terroríficos (no, en serio, las descripciones son tan buenas que dan miedo —y asco— de verdad) y se ha desatado el Apocalipsis. Años después, Adra sobrevive en este nuevo panorama donde hay personas con poderes y/o malformaciones y un montón de leviatanes y engendros a cada cual peor. En su búsqueda de venganza (aaah, no digo por qué), se encuentra con unas instalaciones subterráneas que esconden más horrores, secretos y misterios. Y hasta aquí puedo leer.

Vale, ¿y qué me ha parecido?:
Una maravilla adictiva llena de aventuras, monstruos terroríficos, que te atrapa desde las primeras frases, te engancha del pecho y te arrastra hasta el final. Y tú te dejas llevar porque, ¿qué vas a hacer ante semejante historia? El cielo roto conforma, sin duda, el prólogo perfecto para la serie Crónicas del fin, con el que abres boca y que te hace querer saber más. Y más y más. Es un relato corto, una primera parte de todo lo que está por venir (como el piloto de un capítulo de televisión), no autoconclusivo.

Como ya he dicho, El cielo roto hace las veces de prólogo de Crónicas del fin, pero dentro de sí mismo cuenta con un prólogo brutal con el que te quedas en plan «¿¿qué narices está pasando??». Y, claro, tienes que continuar para descubrirlo. Te planta en un momento de la actualidad, que podría ser hoy mismo cuando conduces del trabajo a casa, donde el cielo de repente se abre y comienzan a salir bichos de él. Enormes, letales, impresionantes, espeluznantes. Es fácil sentirse identificado con un personaje que apenas aparece unas pocas páginas; sus reacciones ante lo que sucede ante sus ojos son tan reales y honestas que maravillan. Piensas «Joder, yo también reaccionaría así» y de repente notas ese vínculo que creas con una novela que haces tuya.

¿Y después? Después, pegamos un salto y nos plantamos en un futuro muy cercano donde esos bichos (enormes, letales, impresionantes, espeluznantes) han conquistado el mundo y son los que cortan el bacalao. Y nosotros, los seres humanos, sobrevivimos como podemos ante la presencia de leviatanes y el miedo constante de convertirnos en comida. Aquí entra en escena Adra, la protagonista, un personaje que me ha encantado (cosa que no suele ocurrirme a menudo). Por lo general no logro sentirme identificada con los protagonistas de las historias que casi siempre pintan de héroes y acaban siendo unos cansinos (hola, Harry Potter). Pero con Adra, ay, me he creído ella recorriendo los bosques con su galgo, notando su miedo al encontrarse con las diferentes criaturas y tesituras a las que se tiene que enfrentar, intentando calmarse a sí misma ante situaciones que darían miedo a cualquiera. Una vez más, Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina consiguen que las reacciones del personaje sean humanas, lógicas y reales.

A estas alturas ya he dejado más que claro lo mucho que me ha gustado la historia en sí, por todo lo que ocurre, por sus aventuras y personajes, pero la manera en que está escrita no solo me ha gustado sino que me ha flipado. El cielo roto cuenta con buenísimas descripciones, con la palabra perfecta, exacta, justa para cada frase y cada momento. Yo iba leyendo tan feliz el relato y de pronto me paraba a pensar, asombrada: «¿Cómo se les ha podido ocurrir algo así, tan inteligente e ingenioso y guay? ¿Cómo puedo escribir yo así?».

No, en serio, ¿cómo puedo escribir así?

Sin duda, los autores demuestran con El cielo roto que forman un perfecto engranaje donde hacen funcionar todas las piezas. Esperad, no, no solo las hacen funcionar, sino que las hacen brillar.

Si tuviese que juzgar el libro por su portada, ¿qué pensaría?:
¿Cómo se dice? ¿Cuál es la expresión? ¿Que me entró por el ojo? Sí, esa. Por lo que había contado Gabriella Campbell en su blog (con artículos y consejos muy útiles sobre escritura), la novela ya me llamaba la atención, pero cuando vi la portada sentí la necesidad de leerla ya, ya, ya.

La portada, de Libertad Delgado, es una obra de arte en sí misma; me parece una maravilla. El dibujo en sí, el color, cómo ha captado en ese verde negruzco y esos trazos la oscuridad de la historia y de ese mundo postapocalíptico. Ya solo por su espectacular portada, sin saber nada más de la historia, dan ganas de leerla, así que bravo por su elaboración y elección.

¿Cómo me sentí cuando terminé el libro?:
Entusiasmada; hacía mucho tiempo que una historia no me gustaba tanto, con esa necesidad de leer más que no muchos libros me provocan. También asombrada; con una admiración profunda por los autores, por su manera de escribir, de hilar cada idea, de crear esos personajes, esos bichos, ese mundo, esta historia.

¿He dicho ya que me ha encantado? ¡Y no cobro nada por tantos halagos, de verdad!

Se lo recomiendo a:
Todo aquel que le guste la fantasía, la ciencia ficción, la magia. A todo aquel que le guste la buena literatura, las historias bien escritas, con un montón de acción, con un ritmo trepidante, con una protagonista con la que es fácil identificarse, con monstruos y un mundo que aterroriza. ¡Pero! Pero también se lo recomiendo a esas personas que no hay leído nada de estos géneros, porque les va a atrapar desde la primera página. Palabrita.

Libros del mismo estilo que también podrían gustarte:
El dios en las alturas, de Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina, la espectacular segunda parte de estas Crónicas del fin. ¡Tadá!

El relato continúa a partir del punto exacto en el que termina El cielo roto, pero esta vez es el personaje de Gale quien cuenta la historia. Y, una vez más, los autores logran mantenerme en vilo desde la primera palabra y que no pueda parar de leer hasta acabarlo. Tiene un ritmo muy ágil, no dejan de pasar cosas en ningún momento, y lo único que puedes pensar es «Ay, madre, ¿¡qué está ocurriendo!?» y tener la sensación de que va a caer un bicho del cielo y te va a comer la cabeza.

Al igual que con Adra en la primera parte, he pasado miedo cuando Gale ha pasado miedo, me he puesto nerviosa cuando Gale se ha puesto nerviosa, y he sonreído en las (pocas) ocasiones en que mi pobre ha sonreído. Gale me ha fli-pa-do. Otro personaje redondo. ¿Puedo ser amiga de los dos?

¡Necesito ya la tercera parte!

Una última cosilla: ¿dónde tengo que firmar para que la serie se publique en papel? Quiero tener la historia entre mis manos y releerla más cómodamente. Por pedir…

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3 comentarios en “Reseña «El cielo roto: Crónicas del fin I», de Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina

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